¿Recibiste una llamada preocupante del jardín de tu hijo(a)? ¿O lo viste morder a otro pequeño con tus propios ojos? Es natural sentir frustración y alarma al mismo tiempo.
Respira. Tener un niño que muerde no significa que lo estás criando mal.
Las investigaciones indican que hasta la mitad de los niños en centros de cuidado infantil han recibido una mordida de otro compañero. Esto demuestra que es un incidente muy común en entornos sociales tempranos. La conducta de morder en niños es una etapa normal del desarrollo y, con la orientación adecuada, tu hijo aprenderá a comunicarse de forma saludable.

Antes de juzgar la conducta, hay que entenderla

Cuando tu pequeño muerde no está siendo «malo». Está comunicando algo que todavía no sabe decir con palabras. Los niños, al no contar con el vocabulario necesario para expresar lo que sienten, utilizan su cuerpo para interactuar con el mundo.
Las razones principales detrás de la conducta de morder en niños incluyen:
  • Falta de palabras: No pueden expresar si está emocionados, enojados, cansados o abrumados.
  • Curiosidad: Están explorando la relación causa-efecto para descubrir qué sucede después de la acción.
  • Estimulación sensorial: Las encías inflamadas generan una necesidad física de presión y morder resulta ser un alivio.
  • Necesidad de actividad: Requieren más tiempo de juego activo para liberar la energía acumulada.

No cometas el error de regañarlo

Para resolver esta conducta, lo primero es observar, no reaccionar. Si tu hijo está en guardería o jardín, habla con su cuidadora y hagan juntos este ejercicio:
  • ¿Qué estaba pasando justo antes de que mordiera?
  • ¿A quién mordió? ¿Siempre es el mismo niño o cambia?
  • ¿Dónde estaban? ¿Era un espacio cerrado, ruidoso, con muchos niños?
  • ¿Había algún objeto o juguete en disputa?
  • ¿Quién lo cuidaba en ese momento y cuál fue su respuesta?
Responder estas preguntas es clave para entender el patrón y actuar sobre la causa real, no sobre el síntoma.

Cómo evitar que tu hijo muerda

No existe una fórmula mágica, pero sí hay estrategias concretas que funcionan cuando se aplican con consistencia:
  • Intercepta antes de que ocurra. Si ya reconoces las señales de alerta en tu hijo (se tensa, se acerca demasiado, el tono de juego cambia), intervén antes de que llegue a morder. Distráelo con otro juguete, cámbialo de ambiente, sácalo al patio.
  • Enséñale palabras para lo que siente. En momentos tranquilos, fuera del conflicto, enséñale frases simples: «dame», «no me gusta», «quiero ese juguete», «para». No esperes que las use perfectamente de un día para otro, pero sí siembra el hábito.
  • Evita los conflictos previsibles. Si sabes que peleará por un juguete específico, ten dos disponibles. Si sabes que a las 4 de la tarde está agotado, no lo pongas en situaciones de alta exigencia social en ese horario.
  • Enséñale a regular, no solo a obedecer. Cuando esté frustrado, guíalo: «respira conmigo», «vamos a calmarnos un momento», «cuéntame qué pasó». El objetivo no es que deje de sentir, sino que aprenda a manejar lo que siente.

No le pongas etiquetas de “niño mordedor”

Es fundamental que no llames a tu hijo «el mordedor». Esa etiqueta puede intensificar el comportamiento e incluso hacer que el niño lo incorpore como parte de su identidad. Recuerda que la etapa de las mordidas en niños es una fase del desarrollo, no un rasgo de personalidad.
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¿Cuándo consultar a un especialista por las mordidas en niños pequeños?

La mayoría de los casos se resuelven solos entre los 2 y los 3 años, conforme el lenguaje se desarrolla. Pero si las mordeduras son muy frecuentes, muy intensas, van acompañadas de otras conductas preocupantes o persisten más allá de los 3 años, vale la pena hablar con el pediatra o con un especialista en desarrollo infantil.
¡Ánimo, papás!, con paciencia y las herramientas adecuadas, tu hijo aprenderá a manejar sus emociones de manera positiva.
Y mientras acompañas su desarrollo en cada etapa, recuerda que puedes llevar un seguimiento de su crecimiento con nuestra Calculadora de Crecimiento.

Referencias

Parlakian, R. (2023, 16 de agosto). ¿Por qué muerden los niños pequeños?. Zero to Three. https://www.zerotothree.org/resource/why-do-toddlers-bite/