Creciendo Bien

¿Sabes cuáles son los mitos sobre la estatura? ¡Descúbrelos aquí!

El crecimiento del ser humano, el cual es el aumento imperceptible y gradual del tamaño del organismo de un ser vivo hasta alcanzar la etapa adulta, comprende desde el nacimiento hasta que se produce la madurez ósea, algo que sucede sobre los 15 años de edad en niñas y los 17 años en niños. 

El patrón de crecimiento puede verse afectado por enfermedades, situaciones anómalas o características individuales como el sexo, el potencial genético o el ritmo madurativo. Los niños y niñas crecen y maduran de forma diferente. Estos factores, así como el desarrollo y crecimiento, son monitorizados por los profesionales sanitarios en las revisiones de salud de los niños. Ante una sospecha de alteraciones en el desarrollo es preciso acudir al pediatra para valoración facultativa.

Si bien conocemos algunos, confirmemos o desmintamos esos mitos que rondan la estatura y que influyen de alguna manera en nuestro pensar para el desarrollo de nuestros hijos.

"Los niños crecen más en verano"

Si bien pasar 20 minutos bajo el sol con la protección necesaria, ayuda a obtener la vitamina D que nuestro cuerpo necesita, tampoco es que dan un estirón en verano pues la radiación solar no determina la estatura. De ser cierto, las personas de los países tropicales serían los más altos y los nórdicos presentarían una talla baja, y no es así.

"¿Influye la alimentación en la talla de un niño?"

Una alimentación equilibrada y saludable es fundamental para el correcto funcionamiento de nuestros sistemas, aprovechando así su máximo potencial. Ningún extremo es favorable, un estado de desnutrición mantenida en el tiempo comprometerá la talla del niño. Por el contrario, un sobrepeso o una obesidad mantenida pueden inducir una pubertad precoz en niños y niñas que, al desarrollarse antes de lo que les corresponde, perderán unos centímetros de su talla esperada.

"Le duelen los huesos, significa que está creciendo"

No hay evidencia científica de que crecer duela. Se considera que la causa de los llamados ‘dolores de crecimiento’ es el dolor muscular debido al uso excesivo del sistema musculoesquelético con actividades habituales en el día a día de los niños

"Se dice que después de que un niño tenga fiebre pega un 'estirón'…"

Eso podría no ser del todo falso, ya que el sueño y el descanso son factores importantes en el desarrollo y crecimiento; por otro lado, la fiebre estimula la hormona del crecimiento. Ambos aspectos podrían confirmar el mito.

No olvidemos que ante una sospecha de alteraciones en el desarrollo es preciso acudir al pediatra para valoración facultativa.

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